Ciudad de las Artes y las Ciencias I

Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia
Seguro que no van a poder creer todo lo que les pueda contar en este articulo, porque yo tampoco lo creería si estuviera leyendo y no hubiera estado allí para comprobar que cada cosa era así de cierta, de magnífica y que durante todo un día no tuve más que expresiones de desconcierto, de alegría, de sorpresa. Si alguna vez alguien me dice qué quiero ser cuando sea grande (o más grande) les voy a contestar: quiero trabajar en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. No puedo imaginar cómo me hubiera sentido con 20 años recorriendo los túneles con techos de vidrio para poder ver el mundo marino, o acercándome cada vez más a las estrellas y jugando a ser un planeta…
Ciencia y tecnología se conjugan en un solo lugar, donde además de poder descubrir, inventar, crear, se puede aprender, enseñar, jugar y sentir que por unas horas el mundo tiene otras maneras de expresarse, de acercarse, de ser… Todo eso, lo viví en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, una estructura pensada para la divulgación científica y cultural.
Con dimensiones increíbles, cuenta con cinco grandes edificios (que se denominan elementos): el Oceanográfico (el mayor acuario de Europa con más de 500 especies marinas), el Umbracle (mirador), el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe (centro de ciencia interactiva), el Palau de les Arts Reina Sofía (dedicado la programación operística), y el Hemisfèric (con cine IMAX y proyecciones digitales).
Cientos y cientos de colores en movimiento. De golpe, contra el vidrio se acerca un delfín, sin asustarlo me acerco yo hacia él, a su lado, una estrella marina divaga entre los colores del fondo del océano, se queda quieto y me mira porque creo que descubre que solo quiero verlo de cerca… me mira un rato más y se va, regalándome su danza de nado….
Estamos en el Oceanográfico y allí se puede descubrir que la vida debajo del agua es un mundo tan interesante que no podría caber en un solo libro, ni en dos, ni en cientos, pues es como nos explica la guía… toda una vida.
A lo largo del recorrido uno va conociendo acerca de mas de 500 especies de animales: delfines, belugas, morsas, leones marinos, focas, pingüinos, tortugas, tiburones, rayas, peces sierra, medusas, estrellas, erizos; pero lo más interesante es que en ese recinto hay más de 45.000 especies para ver!
Cuando salimos del interior del recinto, no puedo creer lo que me espera: una pileta, delfines, focas, un balde… yo… sí! Voy a ser entrenadora por un día. Con mucho cuidado y una serie de instrucciones, los mayores de 18 años, tienen la posibilidad de vivir esta experiencia única e inolvidable… En la zona del Ártico, todos los aspirantes recibimos una charla sobre las belugas y morsas; desde ahí, vamos hasta el delfinario donde comenzamos a desarrollar las primeras labores como ayudantes para una exhibición. Finalizado esto, cuando parece que ya no hay más nada por conocer nos esperan las tortugas que están allí recuperándose y después un entrenamiento con leones marinos y focas!!!!! Se imaginan eso! Es increíble. Al final de la jornada –agotadora por cierto, pero no por eso única- el recorrido se centra en la parte de la zona veterinaria donde nos cuentan cómo son los cuidados.
Son casi las cinco de la tarde, de un día que arrancó a las 9 y que está lejos de terminar. Todavía queda volver al hotel, que por suerte reservamos un Hotel cerca de Ciudad de las Artes y las Ciencias , buscar un buen lugar para cenar y juntar energías para otra jornada, o para animarme a volver al Oceanográfico y participar de la aventura de dormir con tiburones. No creo que me anime, así que creo que voy a probar con las estrellas la próxima.